sábado, 4 de julio de 2020

La torre



Nelson Martínez Espinoza

 

Filmada en 12 días, sin un equipo humano especializado en cine, Sebastián Múnera decide crear una película al mismo tiempo que inicia la restauración de una Biblioteca Pública Piloto de Medellín, que sufrió un bombazo protagonizado por un grupo subversivo varias décadas atrás.

 

En realidad “La torre” no era un proyecto cinematográfico, tenía más figura de un proyecto artístico y experimento estético que se adaptó para un concurso de proyectos y sin pretender entrar a la dinámica de la industria cinematográfica, se construyó en el cada día de su rodaje, más que con una improvisación, es una película con un abordaje estético fruto de las condiciones en las que se desarrolló desde que surgió la idea hasta la finalización de su montaje.

 

Si bien parte de una idea que va evolucionando en la construcción del film, son las habilidades de los participantes que terminan dando forma a una película enmarcada en el género documental, pero que en realidad, tiene más esencia de cine experimental, por el producto terminado.

  

Sin muchas pretensiones y con una energía impulsada por la sensibilidad artística, la aventura cinematográfica da como resultado a “algo extraño”, es decir logra romper el estereotipo de hacer una historia documental con la hegemonía de la palabra, para contar con la imagen situaciones y objetos que eliminan la existencia de la acción como motivador para un film, más bien la película expresa la pasividad y los tiempos largos de tomas que se abstraen del verdadero sonido ambiente, totalmente opuesto para ser registrado, pues en medio de una demolición de paredes del edificio y los ruidos de una carrera, la obra terminaría destrozada si  se hubieran propuesto documental esa realidad en sí misma.

 

El enfoque abstracto probablemente es su mejor arma, eso elimina a una enorme cantidad de público que se torna inquieto cuando en los primeros 15 minutos de la película, no encuentran el ritmo que el cine actual nos impone como código de comprensión y disfrute.

 

El cine experimental en este caso, tomó otra dimensión cuando el director y el diseñador de sonido, lograron una sintonía perfecta al crear la obra por segunda vez en el montaje sonoro.

 

En realidad no se requiere paciencia para ver y apreciar la película, uno debe soltarse de sus ataduras argumentales clásicas, para navegar en la obra.

 

Mucho más que contar una historia, el espectador puede evolucionar de distintas maneras al tiempo de verla, una opción es confrontar su estado de ánimo con lo que ve y si está irrisible, terminará saliendo de la sala antes de los créditos finales; si logra ser cautivado por  su ritmo y mantiene el interés por completar la experiencia, puede ser que le motive realizar comentarios luego de verla, si asume la experiencia como un experimento, difícilmente puedo predecir el desenlace del espectador.

 

Lo cierto es que una obra de esta naturaleza, concentra un alto grado de exotismo, sobre todo por desarmar el principio de predictibilidad con el que enfrentamos el reto de ver una documental.

 

La torre logró ser seleccionada para su estreno en el festival de Róterdam, por esa su naturaleza extraña.


Ficha Técnica


Director

Sebastián Múnera


Guion

Sebastián Múnera


Productora

Ítaca Films


País

Colombia


Año

2018


Tiempo

78 Minutos


No hay comentarios:

Publicar un comentario