lunes, 29 de junio de 2020

Los ladrones viejos: Leyendas del artegio



 

Nelson Martínez Espinoza

 

El documental moderno surge a razón de criticar sin piedad, el uso de las entrevistas a las que define como busto parlante.

 

En la producción para el cine o la televisión, el plano medio está muy acotado en tiempo, casi solo se usa para presentar frases bien seleccionadas y contundentes.

 

Es frecuente ver escenas filmadas en las que participa el personaje, en distintas situaciones cotidianas o actuaciones en silencio para ilustrar una forma de vida con el fin de desprenderse del relato hablado para generar un relato paralelo mientras el personaje da su versión.

 

Ladrones viejos, tiene una virtud, recurre al busto parlante, pero este pasa a un segundo plano, cuando el espectador inicia un viaje en el tiempo y se deja atrapar por la descripción del narrador, que estimula perfectamente su imaginación.

 

Cinco son los personajes de la historia, pero el “Carrizos” es probablemente el narrador perfecto, el cual domina hasta el arte de robarte la atención.

 

Esta magia de quedar prendido a la película, ocurre cuando el director logra encontrar a los mejores personajes para contar la historia. El relato no cansa porque quien nos habla, es una fuente de primera mano, ellos fueron los protagonistas de los robos más espectaculares.

 

Apreciar “Ladrones viejos”, es como sentarse frente a una confesión y lo que escuchas en ningún momento se separa de la verdad, aunque los declarantes exageren en algún momento.

 

La trama de ser el malhecho y burlar a la justicia, nunca resultó tan amena en un documental, más aún cuando “El Carrizos, el Rey de los zorreros” confiesa cómo fue tan osado, para robar la casa del mismísimo presidente de México, Luis Echeverría, a plena luz del día y vestido con un traje gris de corte Napoleón.

 

La historia no podía terminar, sin el relato de cómo el capitán de la policía, apodado “Drácula” termina enredado en un juicio por extorsión y tortura, al mismo Carrizos, hecho que se da en colaboración con el nuevo jefe de la policía que relevó a “Drácula” de su puesto.

 

El sello del director, Everardo González es innegable, pues demuestra con maestría, cómo estructurar una historia haciendo uso de fragmentos de películas, con entrevistas a niños en la calle que hablan de robar por necesidad, unas pinceladas que ilustran las condiciones de vida en la una ciudad como México DF, en la década del sesenta, donde los ladrones operaban con arte y ética.


Ficha Técnica


Director

Everardo González


Guion

Everardo González


Productora

Artegios, Arte 7, Filmoteca UNAM, IMCINE


Género

Documental


País

México


Año

2007


Tiempo

97 Minutos


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